Estoy seguro que hoy te encantaría salir a caminar por el bosque, sentir esa frescura penetrante en los pulmones, mirar los rayos de sol que atraviesan las ramas y como las hojas se mueven lentamente al compás del viento.
Tomar un descanso, respirar lento y profundo, observar, oler, tocar, abrazar y sentir que somos parte de la naturaleza. Aunque no lo creas, el poder del abrazo transmite energía y esas vibraciones nos ayudan a equilibrar nuestra vida.
Siempre es bueno conocer un poco más y descubrir sobre las maravillas de la naturaleza. Hoy cientos de estudios respaldan aquellas teorías de conexión y salud y como conectarnos con la naturaleza o abrazar los árboles nos pueden cambiar nuestra vida y hacernos sentir sanos, equilibrados y con empatía hacia los demás.
Investigadores de la Universidad de Rochester en Estados Unidos llegaron a la conclusión de que la naturaleza es una fuente de placer en muchos sentidos, al punto que las personas que aprovechan el verde y los paisajes se sienten más vitales que aquellos que permanecen en la ciudad.
“La naturaleza es un combustible para el alma”. Afirmó Richard Ryan, uno de los investigadores y profesor de psicología de la Universidad de Rochester.
Son muchas las culturas milenarias que consideran el árbol como parte central de la vida en la Tierra. No en vano, desde un enfoque evolutivo, los antepasados del ser humano tuvieron su morada en ellos.
Abrazar un árbol, es tocar el corazón de la Naturaleza y así podemos comprobarlo cada uno de nosotros.
.jpg)
Hay actividades que nos conectan directamente con la naturaleza como por ejemplo la “Huella digital del árbol”, son Actividades de sensibilización: que tienen como objetivo principal fortalecer el vínculo afectivo de las personas con el ambiente. Esto es lo que vemos en nuestro enfoque metodológico en Proyecto Ambiental. Cada actividad, es una experiencia planificada en contacto directo con la naturaleza que nos permite percibirla y disfrutarla potenciando el uso de nuestros sentidos. Aquí puedes conocer un ejemplo.
Cuando caminamos entre los árboles en un parque o un bosque, podemos llegar a sentir la energía que desprenden. Los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas moviéndose con el viento.
Los árboles nos ayudan a establecer contacto con el poder de la naturaleza, nos dan herramientas para sanarnos, relajarnos, fortalecernos, cargarnos de energía vital y son portadores de los mensajes de la madre Tierra.
« Las Vibraciones sanan »
Matthew Silverstone escribió el libro Blinded by Science (Cegados por la Ciencia). En sus estudios, también comprueba científicamente el poder de los árboles para mejorar la concentración, aliviar la ansiedad y ayudar a liberarnos de pensamientos negativos.
Además de la influencia de un entorno bucólico, los beneficios están relacionados con las vibraciones que emanan de ellos. Son vibraciones casi imperceptibles, pero nuestro organismo sí las capta, y nos equilibra a nivel biológico
En las técnicas orientales, como el chi-kung, hay una postura que se llama “abrazar el árbol”. Esta posición estática alinea todos los huesos del modo más eficaz posible.
« Todo es comunicación »
Todo es comunicación dice Suzanne Simard, que salto a la fama gracias a una charla TED de 2016 titulada ‘Cómo los árboles se comunican entre sí’. Su investigación demuestra que debajo de la tierra hay vastas redes de raíces y hongos que mueven el agua, el carbono y los nutrientes entre los árboles de todas las especies, como si fuese un solo organismo. Estas redes simbióticas imitan las neuronales y sociales del ser humano. Y, al contrario de lo que uno podría pensar, hay mucha cooperación entre especies y no tanta competencia.
.jpg)
Conexión_ somos Naturaleza
Es por ello que la invitación es salir a escuchar, sentir y observar con los árboles ese momento de conexión único y especial. Ciertamente, un paseo por el parque se aprecia de forma diferente si te imaginas a las plantas comunicándose a tu alrededor. No obstante, cada vez son más los científicos (y estudios como el de la Universidad de Columbia Británica) que, como Haskell, abogan por la importancia de saber escuchar:
“No importa cómo vayamos a disfrutar de la naturaleza, el caso es hacerlo”
Que caminar entre árboles sea saludable no es algo nuevo, pero existen estudios e investigaciones recientes que apoyan de un modo científico la necesidad de concebir el contacto con la naturaleza, en general, y con los árboles, en particular, como una verdadera medicina y una forma sana de vivir.
Japón está en la vanguardia de este planteamiento. Desde los años 80 del pasado siglo, los médicos recetan paseos de dos horas por bosques a ciudadanos de grandes urbes afectados de estrés y otras dolencias habituales de la vida de hoy. Los paseos se denominan “Shinrin-yoku” o “baños de aire del bosque”, y sus efectos están siendo evaluados por inmunólogos, neurólogos y fisiólogos.
« Emoción, placer y empatía »
Los resultados son concluyentes: tras dos horas de paseo por un bosque disminuye la hormona del estrés (cortisol), aumenta la concentración de linfocitos y proteínas anti cáncer; y la actividad cerebral se desplaza a áreas del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía
¿Cuánto tiempo llevas sentado frente a tu computadora?
Richard Louv – Nature Kids Clip
En EEUU, el periodista Richard Louv publicó en 2005 la obra El último niño en el bosque: salvando a nuestros hijos del Desorden por el Déficit de Naturaleza (2), su estudio habla que muchos seres humanos actuales no tienen suficiente contacto con la naturaleza y ese déficit contribuye a alimentar problemas físicos y emocionales. A esa falta crónica de contacto con la naturaleza la llama “Desorden por Déficit de Naturaleza”. Para Louv este trastorno se detecta a nivel de los individuos (niños y adultos), las familias y las comunidades. ¿Y por qué sucede esto? Los neurólogos destacan que los humanos hemos evolucionado en la naturaleza, en el bosque, por tanto, es dónde nos sentimos más a gusto. Pero la vida moderna y el exceso de las nuevas tecnologías y los cambios en la sociedad nos produzca estrés y ansiedad.
Una de las consecuencias del Déficit de Naturaleza es lo poco que hoy día ejercitamos y valoramos los sentidos.
Caminar entre árboles es una oportunidad para detener ese ritmo y dedicarle un tiempo a percibir los elementos de la naturaleza circundante. Algo que, como insiste Richard Louv, nos reconforta y equilibra porque lo necesitamos para estar de verdad sanos.
Una manera más íntima de contactar con los árboles es cerrando los ojos y palpando, por ejemplo, las cortezas de los troncos. Dice Caballero Bonald en su poema en prosa “Apenas sensitivo”: Tocar un árbol, recorrerlo, intuir lo que ocurre en su interior, equivale a aceptar que cualquier inventario apenas sensitivo de los árboles circundantes supone juntamente el árbol de la vida .
Lo cierto es que no importa como lo hagas, como te conectes, el tiempo que le dediques, lo importante es hacerlo y con este artículo queremos motivarte a tomar un descanso, salir a caminar unos minutos y abrazar el corazón de la naturaleza, porque como decimos siempre en Proyecto Ambiental, “Multipliquemos juntos el Amor por la Naturaleza”
Si te gustó la nota, compartila y déjanos un comentario!